"Antes del revestimiento antideslizante teníamos dos resbalones por mes en la zona de cambio de aceite. Con la textura en rombo y el caucho de 12 mm se acabó el problema, incluso cuando el piso queda manchado."
Revestimiento resistente al aceiteNo vendemos una idea: vendemos piezas que aguantan carretillas, llaves de impacto y turnos de doce horas. Estas son las voces de quienes instalaron baldosas antifatiga y revestimiento antideslizante en naves de Asunción, Luque y Ciudad del Este.
"Antes del revestimiento antideslizante teníamos dos resbalones por mes en la zona de cambio de aceite. Con la textura en rombo y el caucho de 12 mm se acabó el problema, incluso cuando el piso queda manchado."
Revestimiento resistente al aceite
"El piso antifatiga de 12 mm cambió el turno completo. Las operarias que pasan ocho horas de pie en la cabina de inspección dejaron de pedir cambio de puesto por dolor de piernas. Los bordes machihembrados nos dejaron rearmar el área sin cortar nada."
Piso antifatiga modular 12 mm
"Probamos la baldosa de 20 mm en el pasillo principal porque se nos caían herramientas y piezas metálicas todo el tiempo. Después de un año de tránsito pesado no se levantó ni una pieza y el filo de las herramientas dejó de astillarse."
Baldosa de alta densidad 20 mmTalleres, depósitos y plantas que ya trabajan sobre nuestras piezas
Resultados en planta, no catálogo
Tránsito pesado
Antes, las ruedas de las carretillas levantaban polvo de hormigón y las piezas caídas se astillaban contra el piso. Con la baldosa de 20 mm el impacto se reparte y las herramientas pequeñas ya no rebotan hacia las estanterías.
Puesto fijo
El módulo de 12 mm amortigua la pisada en las cabinas donde el operario apenas se mueve. La queja por dolor lumbar al final del turno bajó, y el borde machihembrado permitió reconfigurar el área sin cortar piezas ni pegar nada al suelo.
Zona de lubricación
En el área de cambio de aceite el piso casi nunca está seco. La textura en rombo canaliza los derrames y mantiene el agarre bajo la suela. Se limpia con agua a presión y el relieve no se aplana con el uso diario.
Muelle de carga
El descenso de contenedores golpeaba el hormigón y levantaba lascas. La pieza vulcanizada absorbe el golpe puntual y el canal inferior evacúa la humedad que sube del pavimento en días de lluvia.
Inspección
En la mesa de inspección se manipulan componentes calibrados que antes se golpeaban contra el piso. La capa superior texturizada frena el deslizamiento de la pieza y la base de celdas absorbe el rebote sin deformarse.
Cuando el piso de una nave ya está manchado de aceite y el operario lleva seis horas de pie, la decisión deja de ser estética. Aquí van los puntos que pesan de verdad al comparar alternativas.
El grano vulcanizado se prensa en caliente hasta 20 mm en las piezas de tránsito pesado. Eso evita que la baldosa se aplaste bajo el peso de un montacargas y que el borde se levante al primer roce con una herramienta.
El relieve en rombo canaliza los derrames en lugar de acumularlos bajo la suela. En zonas de cambio de aceite y lubricación, esa diferencia se nota cuando el piso lleva semanas sin limpieza profunda.
La cara inferior deja pasar el vapor residual del hormigón. Menos condensación atrapada significa menos deslizamiento de la propia pieza y menos olores en naves cerradas.
Los bordes machihembrados permiten mover un puesto de trabajo o ampliar una línea de montaje sin cortar ni pegar. Si cambia la distribución del taller, el piso se adapta con el mismo material.
Trabajamos con grano de origen controlado y compuesto estable entre lotes. Un mismo pedido repetido a los seis meses mantiene el color, la dureza y el agarre, algo que no siempre ocurre con mezclas más baratas.