Lo que hacemos en tu taller, paso a paso
No vendemos rollos genéricos. Levantamos el estado del hormigón, medimos el tránsito real de la nave y armamos el pavimento según lo que circula por encima: carretillas, gatos hidráulicos, contenedores o simplemente operarios de pie ocho horas.
Relevamiento del piso existente
Antes de cortar una sola baldosa revisamos humedad del contrafuerte, pendientes, juntas de dilatación y puntos donde el hormigón ya está pulido. Un piso de caucho sobre una base que transpira se despega en pocos meses, así que ese paso no se saltea.
Elección de espesor y compuesto
20 mm para pasillos con tránsito pesado, 12 mm para puestos fijos, y la variante con relieve abierto cuando hay aceite o refrigerante en el ambiente. El grano vulcanizado y prensado en caliente es el mismo en todos los casos; lo que cambia es la densidad y la cara inferior.
Colocación sin adhesivos en la mayoría de los casos
Los bordes machihembrados permiten armar el área por módulos y reconfigurarla si la línea de producción se mueve. Solo usamos fijación química en rampas, muelles de carga y zonas donde el piso recibe empuje lateral de carros.
Textura y resistencia al aceite
La cara superior lleva relieve romboidal o acanalado según el uso. Esa textura canaliza derrames y evita la película de lubricante bajo la suela. El compuesto de caucho reciclado aguanta hidrocarburos ligeros y se limpia con agua a presión sin perder dibujo.
Entrega y armado de sectores
Trabajamos por etapas para no frenar la operación: primero el pasillo principal, después las islas de trabajo, al final los bordes y accesos. Cada tanda se entrega con la cantidad de piezas contada y el plano de armado marcado.